| Es
preciso un tipo de educación fundamentada en lo más
valioso que tiene el hombre: su inteligencia, sus aptitudes y sus
valores.
La formación
está siendo el gozne entre un mundo que se deshace y otro
que se está estructurando.
Hoy más
que nunca se precisa un proyecto que encarne la coherencia, la
sistematización y unas directrices bien marcadas del recto
uso de la libertad.
A su vez los
padres, conscientes de la subversión de los principios
éticos, buscan para sus hijos un centro educativo con esquemas
claros sobre la jerarquía racional y ética de los
valores, una disciplina y una organización capaz de alcanzar
la deseada madurez y formación de sus hijos.
Además,
es imprescindible que el Centro elegido sea capaz de dar a sus
alumnos un acervo de conocimientos que represente la más
alta ratio de capacidad-rendimiento posible.
Otro objetivo,
no menos importante, que buscan los padres es la seguridad. Vivimos
en un mundo convulso con enormes peligros: las drogas, el alcohol,
las sectas, que dejan cada día testimonios de los riesgos
que conllevan.
Hay muchos
alumnos que, por distintas causas, tienen un rendimiento académico
insatisfactorio. Son alumnos que necesitan ser conocidos profundamente
en todos sus aspectos y ser tratados según sus características
personales para ayudarles a rendir según sus propias posibilidades
y potenciar, de este modo, su autoestima y éxito personal.
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